Discursos fulminantes: entre los «nueve dedos» y la política del agravio
«Não adianta nada o salário mínimo ser de R$ 1,6 mil se você dá com uma mão e tira com os nove dedos». — Flávio Bolsonaro (Debate presidencial na TV Globo). «Se tem alguém que perdeu o dedo com 17 anos, fui eu, trabalhando de noite quando não podia trabalhar. Não vou permitir que me chame de "nove dedos"». — Luiz Inácio Lula da Silva Se podría decir que no existe político sin discurso. Esta herramienta de persuasión existe desde que el ser humano sintió la necesidad de argumentar sus puntos de vista; por tanto, discurso y política seguramente hayan nacido al mismo tiempo. Antes —para conocimiento de los más jóvenes— los políticos escribían. Era una actividad mucho más comprometida y peligrosa que hablar, porque, como bien dice el refrán popular, «a las palabras se las lleva el viento». Pero eso parece haber quedado atrás. Hoy mandan el algoritmo, el reel y una disputa entre ridícula e ingeniosa por captar la atención de un mundo que descarta todo en los primeros diez seg...